La respuesta está en la pregunta

Ha realizado alguna vez en su empresa un brainstorming para buscar nuevas preguntas, sin probar a encontrar respuestas?

Probablemente no, porque si bien las empresas entienden ahora que no tienen que asociar la creatividad sólo a ideas de producto, siguen pensando que ser creativo se limita a buscar nuevas respuestas.

El Pensamiento Creativo no consiste solo en generar ideas.

Para nosotros, el Pensamiento Creativo se divide en 3 fases:

  1. Exploración: encontrar una nueva entrada a mi problema y generar preguntas diferentes e inspirantes
  2. Divergencia: generar nuevas ideas, abriendo la mente y aplazando el juicio
  3. Convergencia: para sacar todo el valor de las ideas generadas y dar una posibilidad a las ideas más diferentes de no caer al primer filtro. Se trata de hacer entrar el juicio de manera progresiva para conseguir un proceso de selección y pulido óptimo.

A veces algún cliente nos ha dicho: “no tengo problemas de creatividad porque tengo muchas ideas. Aún así, éstas no son muy originales, son irreales y no llevan a nada”. Nuestra experiencia nos indica que lo más probable es que sí tenga un problema de creatividad aunque no localizado en la segunda fase. O bien no habrá “aterrizado” correctamente las ideas al no aplicar un proceso progresivo y habrá matado las ideas que a primera vista no parecen factibles o rentables sin haber dado una vuelta a la esencia de la idea. O, más probablemente, no habrá encontrado una nueva entrada a su tema. Y es lógico que si uno se hace la pregunta de siempre aparezca la respuesta de siempre, sobre todo si ha hecho la sesión en la sala de siempre con los expertos de siempre y la herramienta de generación de ideas de siempre.

Con un poco de experiencia y algunas herramientas, la segunda fase no es la que suele provocar problemas. Años de talleres en los sectores más diversos nos demuestran que la clave del éxito que permite conseguir ideas realmente nuevas y que aporten valor es el primer paso: encontrar nuevas maneras de entrar al problema y expresarlas con preguntas estimulantes. Eric Schmidt, presidente de Google, decía: “we run the company by questions, not by answers”.

La pregunta es como una linterna: ilumina un espacio determinado de posibles respuestas. Si no se mueve el foco de la linterna seguimos trabajando en un especio definido de posibles ideas que limita la posibilidad de encontrar una solución rompedora. Si movemos la linterna de la pregunta, aparecerán nuevos espacios desconocidos con posibles respuestas que nos sorprenderán.

Para convencernos de cómo nos puede condicionar una pregunta, podemos realizar el siguiente ejercicio.

Adivinar qué palabra es “el intruso” en la siguiente serie:
Mezquita – Rezo –  Basílica – Torre Eiffel – Monasterio

Y ahorra en otra serie:
Mezquita – Torre Eiffel – Basílica – Rezo – Monasterio

Lo más probable es que su respuesta sea Torre Eiffel en el primer caso y Rezo en el segundo.
Y la pregunta era la misma: las mismas palabras con un simple cambio de orden.

Existen herramientas muy eficaces para encontrar nuevas preguntas, algunas tan simples como reformularlas con otras palabras o jugar a cerrarlas y abrirlas más. Pero aunque sea sin utilizar una técnica específica, haga la prueba de dedicar 15 minutos a buscar nuevas preguntas antes de lanzarse a la generación de ideas. ¡Ya verá como le cambiará el punto de partida!

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