3 Tendencias que muchas empresas subestiman

Trabajando la innovación en empresas de países y sectores muy diversos, estos últimos años hemos podido observar unas tendencias transversales y recurrentes. Aunque todos hablan de ellas y nos las encontramos en la estrategia de innovación de muchos, pensamos que la mayoría de las empresas no se da cuenta hoy de la magnitud del cambio que estas tendencias van a suponer.

1. La transformación digital: en la agenda de todos, pero mal entendida por muchos. Algunas empresas piensan que se trata de la gestión “sin papel” con todo digitalizado, otras que significa que tienen que potenciar su canal on-line o su presencia en redes… En realidad la transformación digital tiene consecuencias en la manera de trabajar y también de pensar. El mundo digital permite en muchos casos tener un contacto directo con sus clientes/consumidores, permite un feed back en tiempo real y casi individual impensable hace poco por distancia o volumen, las redes sociales permiten a empresas pequeñas tener un impacto en comunicación que hubiera supuesto campañas de televisión masivas hace 10 años… También permiten que sus clientes les critiquen on-line impactando su reputación y que dispongan de mucha información antes de elegir… Supone repensar muchas cosas más allá de implementar tecnología…
En innovación, el digital abre caminos muy interesantes: más facilidad para detectar nuevos insights y conocer mejor al que nos compra, la posibilidad de co-crear con clientes o proveedores, facilidad para testar conceptos y tener feed back antes de tomar decisiones…

2. La impresión 3D: todo el mundo habla de lo que podremos imprimir en casa. Pero es una tecnología que puede llegar a poner nuestro sistema productivo entero patas arriba: pasar de producir volúmenes grandes en países con mano de obra barata a pasar a producir cantidades pequeñas y personalizadas al lado de casa. Significa que la producción volverá en parte cerca del diseño o I+D. Eso sí, no volverá con trabajos poco cualificados y una mano de obra intensiva, sino ofreciendo empleo a un número más reducido de personas muy formadas. Y no solo abre la posibilidad de imprimir en casa: podemos imaginar centros de impresión 3D como teníamos Copy Shops hace unos años, donde tendrán maquinas más especializadas. Por ejemplo centros especializados en salud imprimiendo prótesis y órganos para profesionales. Significa que las ventajas competitivas cambiaran y que la masa crítica será menos clave.

En innovación, abre como mínimo 2 líneas de mucho potencial: 

. llevar la personalización a un nivel impensable hoy

. la facilidad de fabricar prototipos para poder testar, elemento clave en el proceso de innovación que permite gestionar el error y aplicar la filosofía lean start up.

3. Pasar de vender productos a vender soluciones: todavía no se habla tanto de este cambio como de los dos anteriores, más espectaculares y visuales. Pero un mundo que pasa a centrarse en servicios supondrá muchos cambios. Las empresas se centran en vender productos y muchas veces no se dan cuenta que la gente compra soluciones, y no productos. La industria farmacéutica ha sido capaz de entenderlo muy bien estos últimos años: son conscientes que no solo se trata de tener la mejor pastilla o el mejor principio activo. Más allá de ofrecer este medicamento, ya ofrecen al paciente una App para gestionar mejor su enfermedad, asistencia psicología a los familiares, o formación a los médicos para que sepan cómo dar malas noticias… El sector de gran consumo, en líneas generales, no ha sabido adaptarse de la misma manera y sigue centrándose casi únicamente en el producto, lanzando extensiones de línea en vez de nuevos modelos de soluciones. Y no es que este cambio se limite al sector servicio: incluso Boeing ya cobra algo tan industrial como motores de avión por hora de vuelo y no como una venta de maquina: ahora venden un servicio que incluye mantenimiento… Hace unos años que explicamos a empresas un cambio de paradigma que pensamos llegará en pocos años pero muchos no se lo acaban de creer: estamos convencidos que si hoy su producto es centro de beneficio y sus servicios (por ejemplo asistencia al cliente o mantenimiento) son centros de coste, en pocos años contabilizaran como centro de beneficio la venta de su servicio e integraran el producto como centro de coste, necesario para vender la solución global.

En innovación, este cambio de producto a solución supone muchas veces replantear y reformular el reto inicial: pasar de “nuevas ideas para vender un seguro” a “nuevas maneras de vender seguridad o tranquilidad” (donde el seguro es parte de la solución o donde salen nuevas soluciones que técnicamente ni son seguros…).
Estas reformulaciones del problema inicial, consecuencia de pensar en soluciones, son las que nos llevarán a innovaciones más rupturistas.

 

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