Más de una década de experiencia de Inteligencia Creativa ayudando a empresas de todo tipo de sector en desarrollar el pensamiento creativo y la innovación nos han llevado a estas conclusiones:
- El funnel (o embudo) tiende a matar las iniciativas más rompedores: las empresas que siguen esta filosofía, con o sin funnel formal, sólo dejan pasar una idea rompedora al siguiente paso pidiéndole cosas que, en este momento, no puede dar: una garantía de retorno de la inversión, un riesgo totalmente controlado, unos indicadores que se exigen a proyectos clásicos…Incluso dedicando horas para intentar controlar todas las variables de una propuesta innovadora, no cumplirá estos criterios, no porque sea mala sino simplemente porque no está madura como para cumplirlos. Así una idea disruptiva caerá al primer filtro.
- La mejor manera de ver si una idea tiene potencial y puede ser rentable no es en una sala de reunión o en una hoja de Excell sino probando. La clave es poder probar en un entorno controlado, cuanto antes y con un coste muy limitado, para poder fallar sin consecuencia. Entonces podremos ver el fallo no como un fracaso sino como una manera de aprender y mejorar. Esta cultura del piloto permitirá tomar las decisiones después de probar, sobre una idea mejorada que podrá defenderse mejor, y no antes.
- Esta manera de trabajar permite gestionar el riesgo inherente a cualquier proyecto de innovación. Realizar pruebas sucesivas en un entorno controlado permite concentrarse en qué aprender y cómo mejorar sin estar paralizado por el miedo al posible fracaso.
Es más, el error será la fuente misma de la mejora.
En este video ilustramos esta filosofía a través de todo el proceso de innovación, desde el reto hasta la implementación de un proyecto de innovación pasando por la fase de pensamiento creativo.
Podríamos resumir esta metodología en una frase: piensa en grande, empieza pequeño, prueba cuanto antes, falla cuanto antes (y barato) para aprender, mejora, vuelve a probar…
Por eso la hemos llamado el “ESCALADOR DE LA INNOVACION”
Cuando pensamos en emprendedores, nos suelen venir a la mente personas que lanzaron start-ups de éxito. Pensamos en ejemplos de 





A lo largo de nuestros más de 10 años de existencia han sido bastantes las veces que hemos oído en alguna empresa, ante el éxito de la última innovación en su sector: “nosotros tuvimos la misma idea hace años pero no nos atrevimos a ponerla en práctica”, o “nosotros tuvimos la misma idea pero todavía estamos mejorando el producto/ proceso”. Si nos empeñamos en no tirar adelante un proyecto de innovación hasta tener el producto perfecto o el proceso optimizado al máximo, lo más normal es que lleguemos tarde porque otros se nos adelantarán o las necesidades del mercado o incluso internas de la organización cambiarán. 


















